EL CRATER DE DARVAZA.- LA PUERTA AL INFIERNO – TURKMENISTAN

DARVAZA

Turkmenistan, es un país en el sur de Asia central, y fue parte de la Republica Socialista Soviética, y junto a Korea del Norte uno de los países más raros y diferentes del resto del mundo.

Es un país muy cerrado pero a diferencia de Korea del Norte este es un país de una muy buena economía, ya que es uno de los principales productores de gas del mundo.  Aunque tengo mucho que contar de mi experiencia en este país quisiera enfocarme en mi visita al cráter de Darvaza.
La mayoría del territorio de Turkmenistan es desierto. Esta zona es llamada el desierto de Karakum, en este desierto se encuentra el cráter, cuya traducción es puerta al infierno.

En este país estaba prohibido la entrada de turistas antes del 2009, por lo tanto el cráter había sido visitado por muy poca gente  (algunos diplomáticos) pero se ha vuelto algo famoso en los últimos años, tanto por el país ser parte de la vieja ruta de la seda como por el cráter de Darvanza entrar en litas de los lugares más extraños o misteriosos del mundo.

Salí con un chofer y un guía de la capital Ashgabat, en la tarde, son 3 horas y media de carretera atravesando el desierto, con dunas oscuras, sin nada que ver, solo en un momento vimos unos camellos salvajes en el camino y un pequeño cráter de agua cercano a nuestro destino.

El origen del cráter no es natural. En el año1971 los soviéticos buscando un lugar donde encontrar gas estaban haciendo  en esta zona cuando de repente la tierra colapso y creo este cráter de 70 metros de diámetro y 30 metros de profundidad del cual salía gas, decidieron que era mejor prenderle fuego y así terminar con el gas, pero sorpresa hasta la fecha no se ha apagado ni se sabe hasta cuándo más pueda durar.

Llegamos a punto de atardecer, que es cuando mejor se pueden contemplar las llamas, fui en el mes de marzo así que la temperatura era bastante fría en las noches, por lo que acercarse al cráter era un placer necesario, te calentabas automáticamente.

El cráter es como una hornilla de cocina gigantesca, huele muy poco, solo lo percibes si realmente estas cerca y en dirección del viento, pero interesante.

Estuve un rato más me prepararon una barbacoa, pero no con el gas del cráter, llegaron otros viajeros ellos se iban a quedar a dormir acampando, yo  volví a la carretera a dormir en mi confortable hotel de Ashgabat.

Siempre te sientes especial cuando visitas un lugar que ha sido visto por tan poca gente, y a la vez un lugar algo misterioso.